Resumen de la ponencia del Dr. Pascual Mora

XV Congreso Internacional de AHILA Universiteit Leiden
Leiden – Países Bajos
26-29 de agosto de 2008
1808-2008: Crisis y Problemas en el mundo atlántico
[http:www.leiden.edu/ahila2008 ]
Simposio: LOS ANTAGONISMOS DURANTE EL PERÍODO INDEPENDENTISTA HISPANOAMERICANO

Ponencia:
Comuneros y Masones en los Movimientos Precursores de
la Independencia de Venezuela:
EL mito comunero y los masones en la invención de la tradición proto-nacional.
(1779-1810)
J. Pascual Mora García
Universidad de los Andes-Táchira
Venezuela
Resumen
En el presente trabajo se muestra que el Movimiento Comunero (1779), específicamente en la región andina venezolana, es al primer mito fundacional y en consecuencia protonacional de la venezolaneidad, al pergeñar la primera visión de la patria a fines del siglo XVIII, en donde se manifiesta la conciencia de grupo por parte de un colectivo popular, el común, organizado con el nombre de “comuneros”. Este primer movimiento contribuyó a la invención de la tradición protonacional, pues aparecen los primeros símbolos de identidad proto-regional y nacional: una bandera, con sus colores rojo y negro, que serán retomados a la postre como símbolos del municipio Jáuregui (La Grita), y del Estado Táchira; una canción, al grito de “viva el rey y muera el mal gobierno”, que permitía camuflar los ideales independentistas; y un líder Juan José García de Hevia, quien fue la imagen del movimiento. Hoy por hoy, el nombre de los comuneros gritenses están inmortalizados como símbolos regionales que identifican plazas, avenidas, escuelas, liceos, y polideportivos. Igualmente, representan una primitiva organización paramasónica, quienes se reunían al interno de las cofradías, capellanías, y hermandades para salvar la persecución política española y religiosa, por parte de la Inquisición. Las repercusiones políticas de este Movimiento Comunero de La Grita han sido mayormente ocultadas por la historiografía tradicional, al deformar el sentido popular del movimiento, y catalogar al líder Juan José García de Hevia como un terrateniente, rico. El impacto directo que tuvo en la independencia tuvo su manifestación en la presencia de José Ignacio García de Hevia, quien fue uno de los firmantes de la declaración de adhesión al Acta de la Independencia, el 11 de octubre de 1810; y Francisco Javier García de Hevia quien fue fusilado en 1816 en Bogotá, por sus luchas a favor de la independencia. Siendo un o de los próceres tachirenses de la independencia, desconocido y olvidado en nuestros libros de historia patria. Es necesario resaltar la participación de los tachirenses en la independencia pues cierta historiografía antitachirense manifiesta que Venezuela no debe nada a los tachirenses.
Concluimos de esta primera parte lo siguiente:

1. Es importante diferenciar entre el movimiento Comunero de la Grita (1779) y el movimiento Comunero del Socorro (1781) en la Nueva Granada. Esta diferencia es fundamental, pues mientras el primero fue una manifestación del pueblo llano o del común, con preconceptos de lo nacional venezolano; el segundo, representaba los intereses de una clase con ideales burgueses en ascenso, Los primeros mantenían una intensión protonacional; los segundos, no tenían problema de identidad nacional, pues el Estado neogranadino continuó siendo una prolongación del Virreinato de la Nueva Granada.

2. Los comuneros de La Grita, funcionaron en la práctica como una organización paramasónica, que albergó camufladamente sus ideales al interno de las cofradías, capellanías y hermandades, no sólo por la persecución política sino por la persecución de la Inquisición que tenía en La Grita un particular delegado del Santo Oficio. Adelantándose, en este sentido, al carácter masónico que adquirieron los comuneros en España a partir de 1821, cuando se fundó en Madrid la Sociedad de los Caballeros Comuneros. Los comuneros son similares a los carbonarios italianos, llamados la masonería forestal o carbonarismo, por haberse originado en los bosques del Jura-Italia. Obsérvese la analogía, los comuneros trabajan la tierra y los carbonarios sacaban el carbón. Es la manifestación incipiente de los gremios que tendrán su mayor protagonismo en el siglo XX. Los comuneros alcanzaron un sentido de peligrosidad social para la corona española que incluso el rey Fernando VII, el 13 de enero de 1824, expidió una real orden en la que solicitaba expresamente: “Perseguir las asociaciones secretas, ora sean de comuneros, masones, carbonarios ó de cualquiera otra secta tenebrosa que exista hoy ó existiere en adelante; ora se reunan para cualquier otro objeto, sobre cuyo carácter reprobado infunda sospechas la clandestinidad de las juntas.”
Lo propio sucede con la presencia de los masones en los movimientos pre-independentistas; aunque no hay consenso en los historiadores respecto a la fecha de fundación de las logias masónicas en Venezuela, es innegable la participación de las mismas. En tal sentido, hay por lo menos dos tendencias; una, la que sostiene que hay masonería desde 1738 en las costas venezolanas, y otra, la que afirma que la primera logia masónica fue fundada por Francisco de Miranda en 1811 y, en consecuencia, antes de esa fecha no hay presencia de masones en la independencia venezolana. En síntesis, tanto el mito fundacional comunero como la presencia de los masones aportaron andamios mentales a los movimientos pre-independentistas; y que no son un mito forjado sobre el vacío histórico e historiográfico sino que ponen a su servicio una amplia literatura proto-nacional que arranca precisamente en los escritos de los comuneros españoles y la francmasonería francesa y española.
La personalidad sobre quien recae con mayor fuerza la proyección de la masonería en Venezuela, el Caribe y colonias españolas en América es Francisco de Miranda. En relación a Francisco de Miranda, no es menos polémica su vinculación con la masonería. En relación a la vocación masónica de Miranda, dos vertientes se disputan tesis antagónicas; la primera, sostiene que Miranda fue masón, y que se inició según la tradición en 1783 en Filadelfia, esta tesis es sostenida por Américo Carniccelli, Patricio Maguire y Juan Canter. Según esta tradición a Miranda se le atribuye igualmente, la introducción de la Francmasonería Progresista a la América española, siendo miembro del Supremo Consejo de París y fundador de varias logias en el continente europeo. Pero lo más trascendental no es que fuera masón sino que inició a los principales ideólogos de la independencia en la logia Lautaro que funcionaba en Cádiz, España; entre ellos: Simón Bolívar, José de San Martín, Bernardo O'Higgins y muchos de los más notables próceres de la independencia suramericana.
La segunda vertiente sobre el supuesto compromiso masónico de Miranda, sostiene decididamente que Miranda no fue masón. Los historiadores de oficio más reconocidos sobre el tema Miranda no reconocen la iniciación masónica del Precursor. El Hermano Nectario María, por su parte, en su interesante investigación tampoco afirma nada al respecto, ni siquiera contrastando su Acta de Defunción, en donde algunos (Becerra, Ricardo. Ensayo histórico Documental de la vida de Don Francisco de Miranda, citado por Hermano, Nectario María. La verdad sobre Miranda en La Carraca. Madrid: Imprenta Juan Bravo, 1964, p. 109) sostenían que Miranda se había negado a recibir la Extremaunción. Al respecto Nectario María afirma: “Todo esto es mera falsedad y mentira urdida por un tal Manuel Sauri, marino peruano, quien (…,) refería al señor Ricardo Becerra haber acompañado a Miranda en La Carraca.” p. 109

Y fundametan esta tesis con el criterio de no haberse encontrado categóricamente un solo documento de alguna logia en EEUU, España o Inglaterra. Y si tomamos como cierta la tesis de los historiadores de las mentalidades, según la cual nada revela más lo que piensan los hombres sino los libros que lee y posee, entonces debería reportarnos algo la información acerca de su biblioteca. Pues bien, de los casi siete mil volúmenes de su biblioteca que fueron rematados (1) ninguno aporta referencias directas acerca de la masonería salvo que tomemos por extensión aquellos autores, que siendo masones, en su obra filosófica se pueda entrever los principios masónicos. Y esta si es una clave cierta. De hecho los filósofos francmasones del siglo XVIII no registran entre sus obras que tratasen directamente el tema, si nos atenemos a la rigurosa revisión bibliográfica de José Ferrer Benimeli, reconocido mundialmente como el mejor expositor de la bibliografía masónica, no cita a ninguna obra de los filósofos clásicos del siglo XVIII que fueran masones.

(1)En Londres la biblioteca fue rematada en dos subastas: la primera, el 22 de julio de 1828, y la segunda, el 20 de abril de 1833. Pero gracias a que el Museo Británico conservó el Catálogo, el investigador Pedro Grases pudo rescatar ese documento. Cfr. Polanco, Tomás. Conferencia leída en el Aula Militar de Cultura del Gobierno Militar de Cádiz, el día 17 de agosto de 1973, siendo Embajador de Venezuela.

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